“La situación de Puerto Rico es muy diferente a la de Washington D.C.”

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La votación de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a favor del proyecto de ley H. R. 51 que convertiría a Washington D.C. en estado —en caso de ser aprobado por el Senado y firmado por el presidente, Donald J. Trump— no representaría un avance del todo a favor de la estadidad, en Puerto Rico, debido a las diferencias que existen entre ambas jurisdicciones.

Bajo el nombre de “Washington, Douglass Commonwealth”, gran parte del distrito federal se convertiría en el 51vo estado en ingresar a la unión por virtud del proyecto de ley de la delegada sin derecho a voto, Eleanor Holmes Norton.

“La situación de Puerto Rico es muy diferente a la de Washington D.C.”, expresó el abogado y profesor de Ciencias Políticas del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Reinaldo Otero Santiago.  

El abogado indicó que entre las similitudes que tienen ambas jurisdicciones se encuentran el que son movimientos estadistas y sus mayorías étnico-raciales no son blancas.

No obstante, las diferencias comienzan a partir de la distancia geográfica y cultural entre Puerto Rico y Estados Unidos – en contraste con Washington D.C., explicó.

“Puerto Rico podría aprender de la experiencia de Hawaii y Alaska que fueron los últimos dos estados admitidos a la unión, por nuestra situación geográfica y (…) por la situación cultural”, opinó.

El catedrático asociado del Programa de Ciencias Políticas del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Schmidt Nieto, coincidió en parte de las diferencias, en especial, en que la isla no tiene la misma identidad histórica y nacional que la de Washington D.C.

Los dos académicos igualmente estuvieron de acuerdo —por separado— en que la diferencia más marcada entre ambas jurisdicciones es la manera en la que está diseñado el distrito federal para ser distinto a no los estados, los territorios y el commonwealth – bajo el que se encuentra cobijado el Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

“Ellos son parte de la unión desde el primer día”, explicó el politólogo en entrevista con Metro Puerto Rico.

“Los residentes de Washington D.C. votaron por George Washington y por Johns Adams”, acotó. “Son personas que han estado discriminadas políticamente por su lugar de residencia”.

La posible inclusión de Washington D.C. como estado igualmente representaría un hito político, a juicio del politólogo. Incluir a un estado de mayoría negra derribaría que sólo los territorios predominantemente blancos puedan ser admitidos.

Por ejemplo, en Washington D.C., de acuerdo con el Buró del Censo de Estados Unidos, 311,654 de sus 702,455 residentes se autodenominan como negros o afroamericanos. Las personas blancas representan unos 259,371.

El catedrático del Departamento de Historia de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y autor del libro “Estados Unidos: su trayectoria histórica”, Marcial E. Ocasio Meléndez, explicó que la mayoría negra o afroamericana en el distrito federal se debe a que, en 1830, era uno de los mercados de esclavos más importantes en Estados Unidos.

La planificación del distrito federal comenzó en 1971 a manos del ingeniero, Pierre Charles L’Enfant, narró el historiador. Se cimentó sobre las tierras pantanosas en las que se encontraban ubicados Georgetown y Washington, dos ciudades que junto a otras pequeñas poblaciones se fusionaron para ser la zapata de Washington D.C.

“Virginia y Maryland regaló cada uno cinco millas de sus tierras cerca del río Potomac” para la creación del distrito federal, contó . La constitución le “concede (al gobierno federal) que se cree un distrito de no de no más de 10 millas cuadradas”.

La Constitución de Estados Unidos establece que el objetivo del distrito federal es ser la sede del gobierno federal.  Dado a su importancia en la estructura estadounidense, el analista y catedrático asociado del Programa de Ciencias Políticas del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, Ángel R. Rosa Rodríguez, explicó que el proyecto de ley H. R. 51 aprobado no lo elimina.

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Más bien, el proyecto de ley reduce el territorio del distrito para crear un nuevo estado que abarcaría todas las zonas y los barrios tanto urbanos como suburbanos de Washington D.C. en los que se encuentra la población, aclaró el analista.

“El asunto constitucional queda salvado con este proyecto de ley”, opinó. “En la legislación se logra salvar un territorio de aproximadamente dos millas cuadradas en el que se encuentra las oficinas y los edificios más importantes del gobierno federal”.

El analista explicó que el Tribunal Supremo de Estados Unidos solo puede interpretar la disposición constitucional acerca del distrito federal en caso de que así lo solicite un grupo que esté en contra de la decisión de la Cámara de Representantes.

En 1993, una legislación similar se llevó a cabo para convertir a Washington D.C. en estado. A diferencia de los resultados de este viernes, la Cámara Baja —también dominada por el Partido Demócrata de Estados Unidos— lo derrotó con un resultado 277 a 153.

Este viernes, los resultados que utilizaron para impulsar el proyecto de ley fue una consulta de estatus que se llevó a cabo, en 2016, en la que cerca del 85% del electorado votó a favor de la estadidad.

Pese a que miembros del Partido Republicano de los Estados Unidos han dicho que no aprobarán el proyecto de ley en el Senado, el Partido Demócrata ha asegurado que a corto, mediano o largo plazo el nuevo estado se concretará si llegasen a dominar los dos cuerpos legislativos y la Casa Blanca en 2021.





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